"El mundo necesita parejas
que se amen por las diferencias
que los complementan."
Hola, soy Majo. Soy libra y
mi Life Path Number es el 11.
¡Sí, me encanta la numerología!
Siempre empiezo mi día con
un litro de jugo verde y
una taza de café.
Soy súper ordenada,
overthinker y espiritual.
Amo los memes,
ver documentales,
vestir sporty y comer
plant based.
Gracias a mi papá, me dicen
“Cherry” de cariño. Nací en Ecuador.
Fui modelo y representé a mi país
en varios concursos internacionales.
Soy Máster en Comunicación Digital y psicóloga de corazón.
“El mundo necesita
parejas que se amen
por las diferencias
que los complementan.”
Hola, soy Majo.
Soy libra y
mi Life Path Number
es el 11.
¡Sí, me encanta
la numerología!
Siempre empiezo mi día
con un litro de jugo verde y
una taza de café.
Soy súper ordenada,
overthinker y espiritual.
Amo los memes,
ver documentales,
vestir sporty y comer
plant based.
Gracias a mi papá,
me dicen “Cherry”
de cariño. Nací en
Ecuador. Fui modelo y
representé a mi país
en varios concursos
internacionales.
Soy máster en
Comunicación Digital
y psicóloga de corazón.

Creé este espacio
porque mis citas y relaciones
me enseñaron...
Que no somos
víctimas de nadie,
sino cómplices
de lo que permitimos.
Sé que esta idea incomoda.
Porque nadie entra
a una relación
queriendo sufrir.
Nadie elige,
conscientemente,
ser dañada.

Pero con el tiempo entendí
que muchas veces
sí somos cómplices
—inconscientes—
de nuestro propio sufrimiento.
Porque nos quedamos
donde no nos valoran.
Pero nos quedamos
no porque queramos...
sino porque no sabemos
elegirnos, amarnos o
poner límites.
Y eso no es casualidad.
A muchas mujeres
nos pasa lo mismo.
Porque no tuvimos una educación
que nos enseñe a amarnos
dentro de una relación.

Creé este espacio
porque mis citas
y relaciones
me enseñaron...
Que no somos víctimas
de nadie, sino cómplices
de lo que permitimos.

Sé que esta idea incomoda.
Porque nadie entra
a una relación
queriendo sufrir.
Nadie elige,
conscientemente,
ser dañada.
Pero con el tiempo entendí
que muchas veces...
Sí somos cómplices
—inconscientes—
de nuestro propio sufrimiento.
Porque nos quedamos
donde no nos valoran.
Pero nos quedamos
no porque queramos...
sino porque no sabemos
elegirnos, amarnos o
poner límites.
Y eso no es casualidad.
A muchas mujeres
nos pasa lo mismo.
Porque
no tuvimos una educación
que nos enseñe a amarnos
dentro de una relación.

Las mujeres,
apenas hace 100 años,
obtuvimos el derecho
a estudiar.
Las mujeres,
apenas hace 100 años,
obtuvimos el derecho
a estudiar.

¡Sí!
Hoy nos educan
para ser mujeres brillantes, libres y
económicamente independientes de
los hombres y de nuestros padres.
Y eso está genial.
Pero, ¿qué pasó con
la educación emocional?
¿Dónde está la educación
que también nos enseñe
a ser libres e
independientes
en el amor?
¿Esa educación
que nos enseñe a elegirnos
antes de perdernos en el otro?
¿Dónde quedó?
¡Sí!
Hoy nos educan
para ser mujeres
brillantes, libres y
económicamente
independientes de
los hombres y de
nuestros padres.
Y eso está genial.
Pero, ¿qué pasó con
la educación emocional?
¿Dónde está la educación
que también nos enseñe
a ser libres e
independientes
en el amor?
¿Esa educación
que nos enseñe a elegirnos
antes de perdernos en el otro?
La respuesta es simple:
Esa educación
no se enseñó.
Porque no convenía.
No convenía porque
—hasta hoy—
las sociedades siguen
creciendo y sosteniéndose
gracias a nuestro trabajo invisible
dentro de las familias y de las relaciones.
La entrega, el cuidado,
la contención emocional.
Todo eso ha permitido
que las sociedades prosperen.
A la mujer se la educó
—por siglos—
para hacer eso.
Para adaptarse,
Para sostener a otros.
No para elegirse.
Ni priorizarse.

Y sin darnos cuenta, “ese condicionamiento”
esa forma de amar, se normalizó.

¡Yo lo veía!
Lo veía en mis amigas.
En conocidas.
En novelas,
en películas,
en comerciales.
Lo veía y me preguntaba:
¿Por qué se repite tanto
ese patrón?
Ese patrón
de amar demasiado.
Hasta que, después
de un tiempo,
lo entendí.
Entendí que desde niñas
somos programadas
para dar sin cuestionar,
para agradar y tolerar más
de lo que deberíamos.

Nos hicieron creer
que nuestro valor
estaba en el “dar.”
He ahí la razón de por qué
hay tantas mujeres
agotadas.
Todo esto
me hizo entender
la importancia de
la educación emocional
para tener citas y relaciones.
¿Dónde quedó?
La respuesta es simple:
Esa educación
no se enseñó.
Porque
no convenía.
No convenía
porque
—hasta hoy—
las sociedades
siguen creciendo
y sosteniéndose
gracias a nuestro
trabajo invisible
dentro
de las familias y
de las relaciones.

La entrega, el cuidado,
la contención emocional.
Todo eso ha permitido
que las sociedades
prosperen.
A la mujer se la educó
—por siglos—
para hacer eso.
Para adaptarse.
Para sostener a otros.
Pero nunca
para elegirse
ni priorizarse.
Y al final,
sin darnos cuenta…
“Ese condicionamiento”
esa forma de amar,
se normalizó.
Por eso decidí
convertirme en
Coach de mujeres.
Para ayudarlas a cuestionar
todo lo que aprendieron
sobre el amor romántico.
Porque solo así
dejamos de amar
desde el miedo
y empezamos
a elegirnos...
aunque dé miedo.
Cuando entiendes esto,
tu energía regresa a ti.


Y en lugar de perderte en el otro,
nace el deseo
de conocerte más
y de comprender mejor
las dinámicas de pareja.

Ésa es mi misión.
Que anheles aprender
sobre el amor romántico
para elegirte
en cada etapa de tu vida.
NECESITAMOS
MUJERES
MÁS CONSCIENTES
DE SU VALOR
Para lograrlo...
Debemos estudiarnos
y sanar nuestra relación
con lo masculino para así sanar
nuestra relación con lo femenino.
¡YO LO HICE!
Y gracias a ese trabajo interior:
👑
Sané la relación
con mi papá.
👑
Aprendí a soltar
con gratitud y amor.
👑
Y comprendí la importancia
de equilibrar las energías
femenina y masculina para
mantener la atracción en pareja.
Sí, aprendí sobre la polaridad
en las relaciones románticas.
Y eso, para mí,
fue un verdadero
life changing.

Hoy soy una "Mujer Versatile,
capaz de integrar ambas energías
en el momento adecuado.
Y sé que tú también... puedes lograrlo.
¡Y yo lo veía!
Lo veía en mis amigas.
En conocidas.
En novelas,
en películas,
en comerciales.
Lo veía y
me preguntaba:
¿Por qué
se repite tanto
ese patrón?
Ese patrón
de amar demasiado.
Hasta que, después
de un tiempo,
lo entendí.
Entendí que desde niñas
somos programadas
para dar sin cuestionar,
para agradar y tolerar más
de lo que deberíamos.
Nos hicieron creer
que nuestro valor
estaba en “dar.”
He ahí la razón
de por qué hay
tantas mujeres
agotadas.

Todo esto
me hizo entender
la importancia de
la educación emocional
para tener citas y relaciones.
Por eso decidí
convertirme en
Coach de mujeres.

Para ayudarlas a cuestionar
todo lo que aprendieron
sobre el amor romántico.
Porque solo así
dejamos de amar
desde el miedo
y empezamos
a elegirnos...
aunque dé miedo.
Cuando entiendes esto,
tu energía regresa a ti.
Y en lugar de
perderte en el otro,
nace el deseo
de conocerte más
y de comprender mejor
las dinámicas de pareja.
Ésa es mi misión.

Que anheles aprender
sobre el amor romántico
para elegirte
en cada etapa de tu vida.
NECESITAMOS
MUJERES
MÁS CONSCIENTES
DE SU VALOR
Para lograrlo...
Debemos estudiarnos
y sanar nuestra relación
con lo masculino para así
sanar nuestra relación con
lo femenino.
¡YO LO HICE!
Y gracias a ese trabajo interior:

👑
Sané la relación
con mi papá.
👑
Aprendí a soltar
con gratitud y amor.
👑
Y comprendí la importancia
de equilibrar las energías
masculina y femenina
para mantener
la atracción
en pareja.
¡Sí!
Aprendí sobre la polaridad
en las relaciones románticas.
Y eso, para mí,
fue un verdadero
life changing.
Hoy soy una "Mujer Versatile”
capaz de cobinar e integrar
ambas energías en
el momento adecuado.
Y sé que tú también...
puedes lograrlo.


EL PODER DE LO FEMENINO